La noche de viernes encontró nuevamente reunida a la familia sanmartiniana en el lugar más lindo de todos: la Ciudadela. El rival fue el equipo sensación del campeonato, que llegaba con la intención de ser puntero, al menos hasta que juegue Racing.

El Santo salió decidido a taparle los espacios y cortarle los circuitos de juego al visitante y, para colmo, en el primer ataque a fondo, un centro de Costa encontró la mano de Ciro Rius dentro del área. Pablo Echavarría dio penal y Tino lo cambió por gol, para la explosión del estadio.

No obstante, el «Halcón» nunca renunció a su idea de tenencia de la pelota y juego asociado. Las llegadas en ese primer tiempo convirtieron en figura a Jorge Carranza, que con un par de buenas intervenciones mantuvo la ventaja para los de Coyette.

En el complemento, el desarrollo del partido no cambió demasiado; Defensa con la posesión y San Martín apostando a la contra. Ingresaron Gonzalo Lamardo y Nicolás Giménez en el Santo, pero la pelota tenía un solo dueño y eran los de camiseta amarilla.

A pesar de haber contado con un par de réplicas que podrían haber sentenciado el partido a favor de San Martín, la visita cambió su suerte en 10 minutos.

Primero, cuando el reloj marcaba 35′, Oliver Benítez quiso despejar un centro que vino desde la izquierda y no hizo más que descolocar a Carranza y marcar el empate. Luego, en tiempo añadido, la defensa del Santo «achicó» mal y Nicolás Fernández entró solo por el segundo palo y marcó la ventaja final.

Ahora, en el horizonte inmediato aparece Godoy Cruz, el próximo domingo en la ciudad de Mendoza.